En mi anterior post, a raíz de un comentario efectuado por mi viejo amigo y bloguero Miguel Ángel Crespo , entre otros temas le contesté con las siguientes palabras:
“En España hace falta que aparezca una figura política similar a la que apareció en Inglaterra en el siglo XVII, como lo fue Oliver Cromwell, que dejando aparte su fanatismo religioso, fue quien hizo que se respetara el Parlamento y por lo tanto al Pueblo. Y para ello no le importó lo más mínimo destronar y ejecutar al Rey por traición a la Patria. Pero está claro que cuando nació Cromwell se rompió el molde.”….
Está muy claro que aquí en España está haciendo falta, y con urgencia, un líder político que se atreva a demostrar, y que a su vez demuestre, que la honradez política es el único camino viable para dignificar no sólo al Estado, sino a los españoles.
Al día de hoy, los deseos, las ilusiones y las esperanzas de todo el Pueblo Español se han hecho añicos y sus fragmentos han sido lanzados por la borda. Nos han vendido un símil de democracia que ha quedado pulverizada a golpe de corrupción Real, política y financiera, y de intentos separatistas consentidos precisamente por quienes deberían velar por la integridad territorial de España y por la fiel distribución de los caudales públicos.
Ansias de botín, poder y gloria que no han cambiado en más de cuatrocientos años, ni para una monarquía borbónica que se desmorona, ni para los políticos corruptos y serviles que la reverencian.
No debemos olvidar que tanto en éste como en anteriores Gobiernos nos han estado manipulando con los medios de comunicación, y sin embargo el Pueblo va a las elecciones como borregos al matadero. ¿Somos acaso un País de borregos?....Si es así, merecemos el sacrificio.
Hace más de cuatro siglos Oliver Cromwell no fue de la misma opinión y renunció a continuar siendo el vasallo de una monarquía absolutista y tirana para con Inglaterra. Era un simple granjero pero también supo ser un político honrado y gran estadista, a pesar que su fanatismo religioso influyó sobremanera en sus decisiones, sobre todo por las escabechinas que su ejército efectuó en Irlanda y Escocia.
Tras las dos guerras civiles que se vio obligado a emprender, la abolición de la monarquía y el juicio y ejecución de Carlos I de Inglaterra, fue nombrado Lord Protector y convirtió a Inglaterra en una República a la que denominó Mancomunidad de Inglaterra o Commonwealth of England, sentando las bases políticas, económicas y comerciales que años más tarde sirvieron para convertir a Inglaterra en la primera potencia mundial.
Sin embargo la monarquía fue restablecida en 1660 y el hijo del destronado y ajusticiado rey Carlos I, quien vivía en el exilio sin un ochavo en su faltriquera mendigando entre otras monarquías con la española, fue llamado de regreso al trono de Inglaterra.
Ese hijo, el también indigno rey Carlos II ordenó el desentierro del cuerpo de Oliver Cromwell de la Abadía de Westminster, así como de los otros regicidas, John Bradshaw y Henry Ireton para efectuar una infame ejecución póstuma. Tras ahorcar los cadáveres, los cuerpos fueron descuartizados, arrojados en una fosa común y las cabezas clavadas en una pica de seis metros en el salón principal del palacio de Westminster.
Cruel y ruin venganza la de un no menos putero y ruin Carlos II, célebre por sus numerosos hijos ilegítimos, de los que reconoció a catorce y de los cuales todavía en el siglo XXI sus descendientes directos poseedores de escudo ducal siguen campando a sus anchas por el solar de la Pérfida Albión. Y encima presumiendo de nobleza. En la actualidad son: el duque de Buccleuch y Queensberry, el duque de Richmond y Gordon, el duque de Grafton y el duque de St. Albans descendientes todos ellos, de Carlos II por línea directa masculina.
Incluso la ya fallecida Diana de Gales, descendía de dos de los hijos naturales de Carlos II: el duque de Grafton y el duque de Richmond, que es también ascendiente directo de la Camila,….¡Sí esa!,…la que por teléfono (intervenido por Scotland Yard), recibió una llamada del príncipe Carlos, alias “el Orejas”, diciéndole que quería convertirse en su tampax para estar más cerca de su chumino. Después se convirtió en su real esposo. Ahora la Camila de marras es duquesa de Cornualles y si Su Graciosa Majestad la palma, puede convertirse en Reina Consorte de Inglaterra.
Un pifostio de monarquía. Como la nuestra. Como todas las monarquías habidas y por haber.,…hijos legítimos, bastardos y descendencias procedentes de cien mil coños y leches, políticos-cortesanos incluidos. Todos ellos lucrándose con el trabajo y el sudor de sus vasallos, hoy elevados a la categoría de ciudadanos y incluso de pueblo soberano, como según se afirma, es el nuestro. Pero tanto la monarquía como los político-cortesanos, siempre jodiendo al Pueblo. A la vista está.
Puesto que una imagen vale más que mil palabras, hoy he tirado de mi videoteca y os ofrezco un resumen de la película “CROMWELL” de Ken Hughes (1970), interpretada magistralmente por Richard Harris (Cromwell) y Sir Alec Guinness (Carlos I). Su metraje original es de dos horas y catorce minutos, pero debido a su larga duración DailyMotion me impide subirla al completo.
Por lo tanto, cortando las escenas de batallas y alguna que otra, he seleccionado algo más de treinta minutos incidiendo en los pasajes más significativos, sobre todo en los diálogos que mantiene Cromwell con el Parlamento y el juicio, condena y ejecución del Rey.
El diálogo final de Cromwell con los parlamentarios es apoteósico y podría ser trasplantado fielmente a nuestros días, teniendo como marco el Congreso de Diputados y sin cambiar ni una sola palabra del guión.
Si el Reyno, Sistema o Gobierno no funciona, habrá que inventar otro.
O eso, o bien esperar a que en España nazca un nuevo Oliver Cromwell.
José Luis de Valero
“Cuando los hombres agotan las palabras, recurren a las espadas”
Oliver Cromwell
¡¡ QUE VUELVA CROMWELL !!
QUE VUELVA CROMWELL por devalero


