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lunes, 9 de enero de 2012

UN MONSTRUO DE DOS CABEZAS


Disculpad, pero si veis espacios en blanco, cursar el mouse sobre ellos para poder leerlos. No sé qué coño pasa con la edición.
Quien desee averiguar el porqué de este post, tendrá que retroceder a los últimos comentarios habidos en mi anterior entrada MÁQUINAS DE MUERTE, concretamente a los dos últimos comentarios firmados por Paco y a mi primera contestación al mismo. La segunda contestación a su segundo comentario fue y es la siguiente:
“Como veo que continúas estando en Babia y mi contestación a tu comentario sería extensa de cojones, pues mejor te dedico el próximo post para que te vayas enterando de qué va la fiesta”…..
Y la fiesta va de lo siguiente:
Lo primero que he hecho después de recibir tu segundo comentario, ha sido acudir a tu blog, al que por cierto llevaba muchos meses sin visitar. Como verás yo fui uno de los primeros en hacerme seguidor tuyo, de los siete seguidores que figuran en tu lista desde que abriste el blog en Abril de 2008.
Francamente, tus dos últimos post titulados “Las riquezas de la Iglesia”, y “Diezmos que diezman”, demuestran tu postura favorable a una Iglesia Católica corrupta, demostrando al mismo tiempo con tus escritos una candidez que raya en la ignorancia. En tu último post y contestando a una de las dos únicas comentaristas, cierras tu contestación argumentando: “Algunos se crean su infierno particular”.
Si la cosa va con mi Infierno, pues mira, te has colado de medio a medio porque en mi Infierno yo estoy en la Gloria. O sea, que me va la marcha de llamar a las cosas por su nombre y de ser necesario, lanzar una carga de caballería al lucero del alba. Poniendo en antecedentes a mis lectores y rogándoles lean tu último comentario, paso a destripar el mismo, sin ánimo de ofenderte, por supuesto.
Desde luego que como dices, no te has molestado mucho en buscar una información veraz. Simplemente has pulsado en la Wikipedia la palabra Inquisición y has transcrito un copia y pega. Y eso no, Paco. En la Wikipedia cualquier palurdo puede escribir lo que le venga en gana. La Wikipedia está llena de imprecisiones y artículos indocumentados sin el menor atisbo de credibilidad histórica.
Para documentarse sobre un tema existen fuentes bastante más veraces. Afirmas sin sonrojo que tú jamás te meterías a bucear en los legajos existentes en el Archivo Histórico Nacional puesto que para ti “resultan horrendamente ilegibles”. ¿Cómo puedes afirmar tal cosa, si a continuación añades “ Hace ya años que dejé de meterles mano por tal insidiosa causa”…?
Sinceramente; creo que tu jamás has pisado el Archivo Histórico Nacional sito en Madrid. Tú resides en Málaga, no lo olvides. Y por supuesto, tus ojos jamás se han posado en lo escrito en alguno de sus legajos pertenecientes a la Inquisición. Todos ellos están escritos sobre cuartillas y pergaminos redactados en castellano antiguo, perfectamente clasificados por provincias y su esmerada caligrafía, en la mayoría de ellos, es digna de elogio y perfectamente legible. Y eso te lo dice uno que tiene ambos periscopios un tanto jodidos.
Bajo el reinado de los Reyes Católicos y también bajo el reinado de los Austrias y los Borbones, la Inquisición se convirtió durante siglos en la única institución común de todos los españoles, con excepción de la propia Corona, pues era a la quien servía como instrumento del poder real y también eclesiástico. No te olvides que la Monarquía siempre ha sido un aberrante monstruo de dos cabezas: La Iglesia Católica y el Estado. El Santo Oficio como tal, era ni más ni menos que un organismo policial interestatal similar en su día a la Gestapo o a las Schuztstaffel (S.S.) hitlerianas.
Volviendo al tema. En tu comentario afirmas rotundamente que en España sólo se quemaron 59 brujas. (Wikipedia dixit). Pues vale, toma nota:
El cronista Hernando del Pulgar que vivió en tiempos de los Reyes Católicos, redactó un memorándum especificando que hasta el año 1490, o sea, sólo diez años después del comienzo de la Inquisición en España, el Santo Oficio tras procesos celebrados contra brujas que volaban con escobas, judíos que celebraban sus ritos sacrificando niños, homosexuales que se regocijaban en el llamado pecado nefando, quiromantes con tratos con el Maligno, ect, la Inquisición, digo, ya había pasaportado por la hoguera a más de 2.000 personas. Para más delirante información al respecto, te remito a los Archivos de la Inquisición depositados en el Arzobispado de Toledo.
El primer historiador del Santo Oficio Juan Antonio Llorente, que por cierto fue Secretario General de la Inquisición desde el año 1789 a 1801, asegura que durante su mandato fueron quemadas más de 10.000 personas y otras 27.000 sufrieron penas infamantes. Después recopila todos los datos habidos y por haber y en su libro Historia Crítica de la Inquisición, nos ofrece unas cifras estadísticas fuera de toda duda: Hasta el año 1801 los tribunales eclesiásticos, (NO CIVILES, como tú afirmas, puesto que civil sólo lo era el verdugo que aplicaba la pena) los tribunales eclesiásticos, digo, habían procesado a un total de 341.021 personas de las cuales unas 32.000 habían sido ejecutadas. ¿Qué pasa con el resto de las 59 brujas que citas?....
Si te tomas la molestia de leer su libro, toma nota de una de sus frases: “Calcular el número de víctimas de la Inquisición Española es lo mismo que demostrar prácticamente una de las causas más poderosas y eficaces de la despoblación de España”.
Como dato final y para que de una vez por todas salgas de Babia y te reincorpores a un mundo real, te informo que en el Archivo Histórico Nacional, concretamente en los Archivos de La Suprema, se conservan todos los fondos documentales y todos los informes que anualmente debían remitir a La Suprema todos los tribunales locales y las relaciones de todas las causas desde el año 1560 hasta 1700. O sea que si lo deseas, tienes tajo para ir leyendo y al mismo tiempo documentarte.
Tras la publicación del presente post, posiblemente leerás algún que otro comentario de algún lector disconforme que haya leído tus dos anteriores comentarios. No te molestes por ello. Los que aquí escribimos no pretendemos convencer a nadie ni sentar cátedra con nuestros escritos. Simplemente nos atenemos a datos históricos perfectamente documentados y contrastados. La Historia es inamovible. Pese a quien pese.
Recibe mi sincero abrazo, estimado Paco.
PD: Disculpad, pero si veis espacios en blanco, cursar el mouse sobre ellos para poder leerlos. No sé qué coño pasa con la edición.

sábado, 7 de enero de 2012

MÁQUINAS DE MUERTE



Estimados feligreses que visitáis este Infierno:
La publicación de este post-encíclica débese a que hace unas horas, NOS visitamos la bitácora de mi bien amado MAMUMA EL ESQUELETO MOTERO http://pensamientosdeunespanoldeapie.blogspot.com/, lugar donde dicho feligrés expone a la luz pública y con cifras económicas, los desmanes financieros cometidos por los directivos de los Bancos y Cajas de Ahorro a los que el sufrido pueblo español ha tenido que soltar doblones-oro por un tubo con el fin de evitar la bancarrota y cierre de la Banca.

En su detalladísimo post ¿_QUÉ ELEGIRÍA YO ? , refiriéndose a dicho tema y centrándose en la clase de matarile que podría aplicársele a los infractores, se preguntaba y a la vez preguntaba a sus lectores, por el método más efectivo para segar de cuajo la existencia de los mencionados parásitos.

Hete aquí que NOS, deseando ayudar en lo posible para solventar sus cuitas, apunté en sus comentarios un breve esbozo de los métodos a seguir, basándome en datos históricos que se desarrollaron antiguamente en nuestro pasado, cuando el Santo Oficio y la Corona eran dueños y señores de vidas y haciendas. Tras el citado esbozo y puestos a cumplir con mis deberes pastorales, prometíle al esquelético motero ampliar mi diserto en éste mi nuevo post-encíclica. Arrodillaos, postraos de hinojos, que ahí va pues, mi memorándum:

Ya en 1252, el papa Inocencio IV (que de inocente este fulano, ná de ná), autorizó en la bula Ad Extirpanda (que vendrá de la palabra extirpar, digo yo) el uso de la tortura para obtener la confesión de los reos. Las penas eran variables y sofisticadas. Los que se negaban a abjurar, "herejes relapsos", eran entregados al brazo secular para la ejecución de la pena de muerte.

Para aplicar las penas de tortura y muerte, existían infinidad de instrumentos que tenían como objetivo final la ejecución del condenado. No me voy a recrear citándolos uno a uno puesto que el instrumental de tortura y muerte era ciertamente exhaustivo. Centrémonos pues en dos de ellos que podrían servir para pasaportar hacia los infiernos a todos los crápulas, ladrones legalizados, y asesinos políticos que como tales, han sentado y sientan cátedra en España.

Vamos a ver, elijamos con acierto o esos hideputas pueden escaparse en el último momento....Veamos....La guillotina mancha un huevo, pringa el estrado y salpica. Además es demasiado rápida. El fulano no se entera.
Con la horca puede producirse un fallo técnico. O no se abre la trampilla, o el cáñamo puede estar podrido y romperse la soga por el peso de esa clase de reos, que acostumbran a estar gordos y bien cebados. O sea, desechada la horca.

Sin embargo existen dos métodos infalibles heredados de la Inquisición y aplicados por nuestros antepasados, a saber:

Supuesto A/ GARROTE VIL Supuesto B/ PROCESO INQUISITORIAL.
A/ GARROTE VIL:

En el supuesto A/: ,Tómese al reo por el pescuezo,átesele y siéntesele en una silla con la espalda pegada a un poste en el cual está aplicada y lista para su uso, una máquina estruja-pescuezos llamada Garrote. Ciérrese la argolla aprisionando el gaznate del crápula y comiéncese a dar vueltas de tuerca hasta que al mangante de turno se le salgan los ojos de las órbitas......Este sistema tiene la ventaja del apriete-afloje, con lo que el condenado, a voluntad del verdugo, puede saborear muchas veces lo que es la muerte.

En 1832, en España se suprimió la horca y fue sustituida por el garrote vil, estando vigente dicha pena de muerte hasta el 2 de Marzo de 1974, fecha de la última ejecución por agarrotamiento, que ejecutose en la Prisión Provincial de Tarragona, teniendo como reo al súbdito polaco Heinz Chez y como maestro de ceremonias al verdugo de Sevilla.

Mención aparte, según cuentan las crónicas carcelarias, merece la última actuación de un verdugo en España, puesto que en su último servicio, el sevillano la cagó pasándose tres pueblos al realizar su cometido. En primer lugar no engrasó convenientemente el eje del mortal artilugio, que dicho sea de paso era un vetusto modelo del siglo XIX, y después porque el menda era autodidacta, o sea que había aprendido el oficio por su cuenta, por lo que no haciéndose con los mandos del Garrote, la agonía del condenado sobrepasó los quince minutos.

Supuesto B/ PROCESO INQUISITORIAL.

En el supuesto B/ es preciso una puesta en escena más sofisticada, o sea que el verdugo ha de ir vestido de fraile inquisitorial, de los dominicos a ser posible, que la vestimenta ya acojona de por sí, y el juicio o proceso, condena y ejecución ha de realizarse en un calabozo muy húmedo y lleno de ratas hambrientas grandes como conejos, que estarán cautivas en una jaula de fondo enrejado con una sola puerta de salida adosada en el lateral de la jaula.

Para su ejecución tómese al reo y tras recitar y cantar en gregoriano unas cuantas salmodias fúnebres (tales cánticos le preparan a uno a bien morir), inflésele a hostias para reanimarlo, túmbesele, átesele y ábrasele de piernas en una mesa. Bájesele los calzones quedando pues con el culo al aire y en pompa. A continuación sitúese la salida de la jaula pegada al culo del reo. Préndase una antorcha y aplíquese el fuego bajo la jaula enrejada. Cuando debido al fuego las ratas estén lo suficientemente cabreadas e inicien el baile, ábrase la trampilla de escape ratonil. Las ratas serán las ejecutoras puesto que entrarán a escape por el ojete del condenado, seguirán ruta por el intestino grueso y tras comer por el camino saldrán por la boca del reo tan contentas.

En la Edad Media el tormento de las ratas sobresalía por su refinamiento. También fue utilizado por la Inquisición, pero su existencia se conoce desde los tiempos de la antigua China. Consistía en colocar unas cuantas ratas encerradas en una jaula sobre el abdomen u orificio fecal del torturado. Mientras, los verdugos las hacían rabiar con palos ardiendo de forma que los animales tenían que buscar una salida y entrando en fuga por el culo del condenado, a mordiscos abrían un túnel en las tripas del reo, llegando, a veces, a salir por la boca o por otro lado del cuerpo.

Doy fe que tal suplicio fue utilizado por el Santo Oficio. In nomine Patris, et Filii, et Spiritus Sancti. Amén.
NOS, Cardinale di Valero.