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viernes, 9 de abril de 2010

OPUS DEI, Traficantes de Almas, Capítulo V


Un diablo con sotana.

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En el Opus Dei hablar del diablo es uno de los principales argumentos cada vez que los directores de centros, siguiendo la línea trazada por su fundador, se refieren enfáticamente a los ataques por los que pasa la prelatura. Lo justifican porque “el diablo está muy activo y se nota”- según comentan.

Buceando en los archivos de opuslibros.org se encuentran miles de testimonios, cartas y escritos ciertamente impactantes como los de Ana Azanza y otros autores que le dejan a uno bloqueado. He señalado en el presente extracto alguno de ellos y soy incapaz de comprender, cómo demonios esta secta de tarados y maníacos religiosos prosigue impunemente con sus fechorías, desarrollando acciones fuera de la Ley y ciertamente diabólicas.

También Josemari, el santo Marqués de Peralta, se refería en sus escritos al diablo, que aparece citado en 31 artículos con este nombre, y 22 con el de Satanás, hasta el punto de decir que la mayor parte de las veces lo escribía voluntariamente con letras minúsculas; y Lucifer, con 2. El Infierno aparece citado 11 veces.

San Miguel, que luchó contra Lucifer al frente de los ejércitos celestiales, aparece citado 3 veces. Los arcángeles San Gabriel y San Rafael son citados 2 veces. El tema de los tres arcángeles aparece en 123 puntos de “Camino”; en 71, de “Surco”; en 100 de “Forja”; en 128 de “Amigos de Dios”; en 62, de “Es Cristo que pasa” y en 40 de “Conversaciones con monseñor Escrivá de Balaguer”. El llamado ángel de la guarda aparece en dos puntos y su tema es tratado 40 veces en “Camino”; 9, en “Surco”, 19, en “Forja"; 42, en “Amigos de Dios”; y 9, en “Conversaciones con monseñor Escrivá de Balaguer”.

Tranquilos, que esto no es un milagro sanjosemariano, ya que estos datos son ciertos y verificados, so pena que el editor de Word se vuelva majara ante tanto santoral y meta la gamba. Basta simplemente con subir y editar el correspondiente texto, seleccionar Objeto de Búsqueda, darle a Buscar e incluir en su casilla la, o el total de las palabras que uno quiera buscar. Si lo deseas también te indica la cantidad exacta de palabras o textos idénticos.

Por lo tanto son las estadísticas oficiales de los escritos del fundador del Opus Dei, quien por cierto no tenía mucha simpatía por Pablo VI. Sin embargo, una vez que este Papa dijo que “el humo de Satanás se ha metido en la Iglesia”, Escrivá no tuvo inconveniente en convertirse en un difusor de esta frase. También hablaba de expresiones parecidas. Ya se sabe, en el Opus Dei, lo dice el Padre y todos los demás actúan como loros repitiendo la misma consigna.

Y es que sin quererlo, los de la Obra pierden toda su personalidad, pues no saben más que repetir lo que les dicen los directores, que a su vez, procede del Padre, que exteriormente se llama “prelado”. Esa es la terminología que se emplea al relacionarse con los obispos.

Cuando el barbastrino fundador del Opus viajó en barco por el Mar Mediterráneo rumbo a Roma para obtener la primera aprobación de la Santa Sede –en Madrid ya estaba autorizado el Opus Dei--, la nave sufrió una fuerte tormenta en el Golfo de Génova. Escrivá no se lo pensó dos veces y lo atribuyó al diablo, pues al parecer según manifestó, el de los cuernos y rabo no quería que Josemari pisara Roma.

Dentro de la Obra se suele repetir que “el diablo es el padre de la mentira”. El fundador dice en el punto 384 de “Camino”: “Confusionismo- --Supe que vacilaba la rectitud de tu criterio. Y, para que me entendieras, te escribí: “El diablo tiene la cara muy fea., y, como sabe tanto, no se expone a que le veamos los cuernos. No va de frente”. --“Por eso –añade el Josemari-- ¡cuántas veces viene con disfraz de nobleza y hasta de espiritualidad!”…..Según Josemari, el diablo debe ser más feo que Arzalluz y por lo visto oculta sus cuernos bajo una boina o xapela vasca.

Y curiosa coincidencia. El título nobiliario de Marqués de Peralta, con toda su espiritualidad a cuestas…¿no sería de igual modo otro disfraz para engañar y comerle el tarro a la peña?. Ciertamente es un problema de difícil solución, aunque yo no espero que el problema del Opus Dei se solucione con plegarias, imágenes, santos, novenas y jaculatorias.

El problema se soluciona por ejemplo con nuestras acciones – así lo escribe Ana Azanza – que es contar la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad. La única solución factible y real es que todos los perjudicados y timados por el Opus den la cara, mostrando su testimonio ante la sociedad. Es la manera de prevenir que otras personas no se sumen al engranaje aportando su dinero, su tiempo, sus hijos y su confianza a esa secta regida por una mafia encubierta.

Pero los jerarcas de la Iglesia Católica están a otra cosa. El propio Ratzinger se ha dejado engatusar o bien está de acuerdo con la secta. Los cardenales que formaban parte de la comisión que debía de dar su visto bueno a la prelatura personal, saben que fueron puenteados y lo permitieron. Pero los católicos tienen todo el derecho del mundo a ser informados de cómo las gasta el Opus Dei y también lo que se cuece en las altas esferas vaticanas. Por eso hay que informar, hablar y dar a conocer lo que está oculto como Top Secret. No se puede permitir que se siga confundiendo la fe con la credulidad.

La fe es algo real en el alma del que la tiene y de fe se vive, cuando se tiene. Pero tener fe no equivale a ser subnormal, aunque haya quien se empeñe por motivos diversos en hacer creer eso. La fe es perfectamente compatible con el ejercicio del propio pensamiento en libertad.

Vale la pena que otras personas que tienen derecho a su fe católica como cualquier creyente sincero en cualquier otra religión, sean alertadas de que el Opus de religión no tiene nada. Sólo la vestidura del fariseo para atraer y engañar.

Hay que informar a la gente. Y eso a los del Opus les jode porque hasta ahora se han creído invulnerables. Es fundamental que ciudadanos que no han pertenecido a la Obra se interesen por lo que aquí se escribe, y también se ve a través de varios vídeos. Es preciso que las fechorías cometidas por el Opus Dei sean conocidas por el mayor número de personas.

El Opus Dei peca. Peca de prepotencia, soberbia y endiosamiento. El primer pecado es sin lugar a duda que el Marqués-Fundador del chiringuito, tomó el nombre de Dios en vano al atribuirse visiones y revelaciones que se han demostrado falsas, y con las que ha seducido espiritualmente a miles de personas. Y ha engañado, además, con adulteraciones de la verdad histórica sobre la fundación, contando con la colaboración y el beneplácito de Álvaro del Portillo, otro pre-santurrón ya fallecido, que tal baila en el organigrama del Opus.

Es irreverente a la vez que repugnante que se introdujese una ceremonia para la veneración de la reliquia de Escrivá, y que esa ceremonia fuese tan semejante a la bendición con el Santísimo; aplíquese el cuento a la reliquia colocada en el centro del altar en una majestuosa custodia, su incensación y la bendición con la misma, similar a la bendición papal Urbi et Orbe…

El segundo gran pecado del Opus es que el Josemari y los directores ocupan el lugar de Dios en la conciencia de los miembros. Esto se encuentra institucionalizado mediante la práctica obligatoria de la dirección espiritual personal con los directores –que la Iglesia prohíbe tajantemente-, por la que se imponen las decisiones de gobierno en el ámbito de la dirección espiritual de conciencia y como voluntad de Dios. Esto supone otro modo de tomar el nombre de Dios en vano y de desplazarle completamente, ya que tanto Josemari como la institución ocupan su puesto.

Graves delitos son éstos. Con el primer y segundo pecado se consigue un doble efecto: quitar a Dios y sustituirle por los directores en la conciencia de los miembros, y eliminar mediante la obediencia la autonomía espiritual y humana de los mismos, con lo que el aparato de gobierno se queda como único dueño y señor de la persona en su ámbito más íntimo y sagrado. Y desde ahí, de todas las demás esferas personales, desnaturalizando en gran medida el desarrollo existencial del individuo.

Como si esto no fuese suficiente, en aras del llamado “buen espíritu”, para evitar –según ellos dicen- el peligro de la amistad particular y de las faltas de unidad, se prohíbe la libertad de comunicación con otros miembros en temas personales, de intimidad, y se denomina crítica a todo lo que sea comentar el propio parecer con cualquiera que no sean los directores. Este es otro gran pecado del que muchos en el Opus Dei no son conscientes, pues con esa prohibición se atenta contra el derecho natural de libre albedrío, comunicación y expresión, fundamental para la realización personal y comunitaria, y necesario para evitar totalitarismos.

En la Iglesia se encuentra tipificado el derecho a la libertad de opinión. Con el cercenamiento de este derecho, el Opus Dei consigue aislar a sus miembros para que no compartan intelectualmente la verdad que observa cada uno y así no lleguen a conclusiones comunes. Los compromisos previos a la fidelidad y al nombramiento de Inscritos tienen esta finalidad de mordaza.

Toda la tramoya y el escenario del Opus Dei se apoyan en esas tres patas de banco. Cuando cualquier numerario o agregado se libera de alguno de estos tres apoyos, comienza a descubrir los engaños de la institución y a salir del Gulag de su propia conciencia, Es entonces cuando toda la estructura ideológica de la “Obra de Dios” se desmorona. Es lo que ocurre cuando tras recapacitar, alguien comprende o llega a la evidencia de que no debe confiar ni en Josemari, ni en el prelado de turno, ni en la actuación corporativa de los directores que mangonean a su antojo, vidas, conciencias y haciendas.

Si en verdad existe un Dios, esperemos que vele por sus hijos y estas letras de alerta y denuncia, entre millones de las que ya existen, surtan efecto.

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Gracias por vuestra atención.

miércoles, 7 de abril de 2010

OPUS DEI, Traficantes de Almas. Capítulo IV


Antes de entrar de lleno en el próximo Capítulo V que llevará por título “UN DIABLO CON SOTANA” y en el VI dedicado a la vida y “milagros” de José María Escriba y Albás, me permitiréis que en la entrega de este IV Capítulo de Traficantes de Almas, el tema de hoy vaya de testimonios hablados y por escrito.

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RECUERDOS DEL CAMINO
Autora: Carmen Charo Pérez de San Román
Numeraria del Opus Dei de 1972 a 1990
INTRODUCCIÓN

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Me llamo Carmen Charo Pérez de San Román, fui numeraria desde agosto de 1972 hasta abril de 1990, en que escribí una agradecida y cariñosísima carta de dimisión, sometida a la presión y al engaño por la directora de la delegación de Valencia en ese momento.

Quiero dejar claras dos cosas:
El daño tan grande sufrido durante los años de pertenencia a la obra (lo escribo con minúscula porque no creo que se merezca más) se debe no sólo a la perversidad de dicha institución, sino, y sobretodo, a la experiencia vivida en mi infancia. Verdaderamente ahí está la raíz y el comienzo de todos mis malos pasos. Esto no excluye de responsabilidad ni de maldad al Opus Dei, del que sostengo que es perverso y anticristiano.
Carmen Charo
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Queridos todos:
Os hago llegar el testimonio de mi vida, desde mi infancia hasta mi salida de la obra. Lo escribo con total sinceridad. Pretendo contar los sucesos y mis vivencias tal y como los recuerdo. No pretendo ninguna revancha contra la obra, ni justificarme yo, es más, creo que yo no quedo, muchas veces, precisamente bien. Escribo para intentar entender, yo misma, qué pasó en mí para vivir tantos años aniquilándome como persona.
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Escribo para unir mi testimonio al de tantos y demostrar que la obra no es una obra divina, sino una gran mentira que me ha hecho gran daño a mí como a tantos otros. Escribo para que mi experiencia pueda servir de ayuda a quienes están cerca del Opus Dei y dudan.
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Me identifico con mi nombre y apellidos y doy también los nombres de los centros y ciudades por donde pasé ya que no tengo por qué ocultar nada. No tengo miedo, aunque sé que muchas personas han sufrido una persecución durísima.
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Me gustaría, con este testimonio unirme a una de las Orejas, Agustina, que ha tenido que dar la cara por todos. Yo también quiero ponerme de pie y decir a todo el que quiera escuchar, que aquí estoy, viva y bien viva, felicísima de VIVIR y agradecida hasta el infinito de haberme marchado de ese Infierno, de ese lugar de aniquilación que, para mí, ha sido el OPUS DEI.
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Sin semejante experiencia de muerte a todos los niveles, hoy me sería imposible disfrutar de la vida como lo hago, poder intuir la hondura de la vida humana, el valor de la persona, cualquier persona, comenzar a experimentar a Dios en todo mi ser.
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Queda una tercera parte, la de mi renacimiento. Me está costando escribirla, ya que yo he ido saliendo adelante por la propia vida, de la mano de Dios, sin la ayuda de un análisis psicoterapéutico exhaustivo y profundo. Así que he decidido dejar esta parte para más adelante, cuando sea capaz de analizar de forma sintética cómo he sido capaz de renacer.
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Sólo quiero decir que hoy me encuentro humanamente mejor que nunca, feliz de vivir cada día mi vida, de ser dueña de ella, consciente de cada decisión que tomo. Quedan también en mí muchas secuelas del daño sufrido en mi infancia y en los años en la obra. Quedan muchas cosas por recomponer en mi personalidad humana y en mi vida espiritual. Creo que necesito un tiempo para poder poner orden en mi cabeza y poder compartir con todos vosotros mi experiencia actual.
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Me gustaría que os sintierais en la libertad de hacer los comentarios que os surjan y que me puedan ayudar.
¡Gracias por todo a todos los que cada día participáis en esta página compartiendo vuestra vida con todos! ¡Un fuerte abrazo para cada uno!
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Carmen Charo
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De su extensísima carta relatando su vida en el Opus Dei, hago un extracto y reproduzco unos cuantos párrafos.

La fidelidad iba precedida del testamento manuscrito, en el que se dejaba a disposición, no de la Obra, sino de una serie de personas o entidades, todos tus bienes. Te daban un modelo que se debía copiar sin ninguna equivocación, con letra meridianamente clara. Yo lo tuve que repetir como 6 ó 7 veces. Estaba ya aburrida. A pesar de eso, como nadie me explicó, (reconozco que yo tampoco lo pedí. Simplemente me fié) no me acuerdo de nada, ni de las personas a las que yo dejaba mis bienes, ni qué significaban muchas expresiones que para una persona de a pié no son habituales. Yo entonces tenía 24 años. Ni que decir tiene que no me quedé con ninguna copia del mismo. A mi salida de la Obra, lo pedí varias veces y ni siquiera me respondieron, simplemente no me lo dieron. Tuve que volver a un notario para hacer uno nuevo e invalidar el anterior.
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Con mi maleta de cartón plastificado y liada con una cuerda, ya que se abría de puro mala que era, me pusieron en el tren y llegué a Valencia. Esas no eran, claro, las maletas que me había comprado mi madre. (Ese era uno de los misterios sin resolver del centro de estudios: todo el mundo llegaba con maletas nuevas y buenas, y se iba con auténticas reliquias.

Me dieron una buena habitación. Ninguna era dormitorio personal. La mía era salita de día y dormitorio de noche, así que no había forma de perderse. Todas estábamos igual. Cuando hubo un poco más de confianza pasé a dormir encima de una mesa del estudio, y compartía el estudio con otras dos más. Eso sí, cada una dormíamos en una mesa.
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También había clases en lo que a tablas de dormir se refiere. Las tablas de aglomerado eran más llevaderas por ser más blandas. Aquella no, aquella era una madera buenísima, gordísima y dura como la piedra. Extendía la cama por la noche y la recogía por la mañana, guardándola en el armario de un trastero-cocina que había, donde también guardábamos los zapatos. La ropa la tenía en un armario del pasillo.
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Mis padres fueron a visitarme en alguna ocasión y la situación era del todo extraña. Me encontraba en medio entre ellos y mis hermanas del centro y no me sentía parte de ninguno.
Me dolía que fueran como de visita a mi propia casa, que no pudieran ver mi habitación, que no pudiera invitarles a comer…Cuando se volvían yo me quedaba fatal, volviendo a sentir de una manera crudísima la soledad, la falta de verdadero calor humano.
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Las muestras de cariño con ellos eran extrañas. No se les podía llamar por teléfono por aquello de la pobreza. Si estaba bien visto escribirles, pero la relación no era directa. Las cartas se leían previamente por la directora. Recuerdo que en centro de estudios me hicieron eliminar algo que les comentaba a mis padres en una carta.
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No se podía tener detalles, en el sentido de regalarles nada. Lo que ellos te regalaban, no te lo volvían a ver porque había que dejarlo en la mesa de dirección.
Recuerdo que operaron a mi madre de un oído y no me dejaron ir, ni siquiera llamar por teléfono. Lo tuvieron que hacer ellos. Estas cosas duelen hasta el infinito. ¿Y, qué sentido se les da? Pues que una le ha entregado al Señor las 24 horas del día y no tiene tiempo. Todo el tiempo y todas las energías se deben de gastar en el encargo apostólico que a una le han encomendado.

Ellos siempre me llamaban el día de Nochebuena para felicitarme la Navidad. Un año, me mandaron por Navidad a hacer el curso anual a Ampuero, un pueblo cerca de Santander, bien cerca de casa de mis padres. No me permitieron ir a verlos, así que ese año, lo que sí me permitieron es que les llamara yo por teléfono, con el fin de que no se enteraran de que estaba tan cerca de casa.
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Nunca podía hacer lo que me diera la gana, el día estaba completamente marcado. Tenía que dar cuenta de todos los minutos del día. No existía el cansancio. Había que aprovechar el tiempo y se trataba de estar en permanente actividad. Jamás me fui sola a dar una vuelta.
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Me costaba la falta de libertad para tomar decisiones, todo había que consultarlo (gastos, empleo del tiempo, lecturas, estudios…) Pese a que todo, absolutamente todo se consultaba y cada semana se daba cuenta exhaustiva de la vida personal en todos los aspectos (pensamientos, deseos, tentaciones, acciones, omisiones…)
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Tampoco recuerdo ningún reconocimiento médico serio en todos esos años. Íbamos a la consulta de un médico de la Obra, aunque sólo lo recuerdo entre los años 79 y 82, en que residí en la administración de Albalat. Creo que nunca me hicieron análisis clínicos…
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Años más tarde, comencé a tener un dolor muy fuerte en la espalda, que me bajaba por toda la pierna. Me llevaron a un traumatólogo, no sé si de la Obra o no. Sólo recuerdo la cara de pasmo que se le quedó cuando al desnudarme vio las marcas que el cilicio me había dejado en las piernas. No comentó ni palabra. A la directora se le iban y se le venían los colores, y yo me quería morir, por la marca del cilicio y por el pudor absurdo e impropio de una mujer de 30 años, al verse en paños menores delante de un hombre.
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El médico, sin mediar radiografías ni más historias, así, ¡a ojo!, me dijo que tenía una pierna más corta que otra y que me pusiera un alza en un zapato. Ahí quedó resuelto para ellas mi problema. Naturalmente le dolor no cesó, pero me aguanté. Cuando abandoné la Obra, resultó ser una hernia discal, que me tuvieron que operar el año 92.
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El hecho de que todos en la Obra, fuéramos responsables de nuestro mantenimiento económico, es algo que he agradecido muchas veces, porque se aprende a ser responsable y a mi me produce gran satisfacción poder decir que no les debo nada. Mucha gente tiene la idea de que nos han pagado la carrera, como pasa en las congregaciones religiosas
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Aunque no creo que se nos exigiera el mantenimiento personal a cada uno como algo que favoreciese nuestro crecimiento personal, sino por puro interés pesetero. Siempre he comprobado cómo en la obra el dinero importa mucho. Todo era pedir y pedir y nunca dar. Pedir a las supernumerarias, cooperadoras, las propias familias... y todo era poco.
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En la obra ha habido muchísimos años en los que no se hacía contrato laboral ni se pagaba el seguro social a ninguna numeraria ni auxiliar que trabajaran en la administración. A las auxiliares, no sé si actualmente también, se les asegura como empleadas de hogar, trabajadoras de una unidad familiar, de forma que el seguro salga más barato, y no tengan derecho a paro.
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Realmente, los centros no son unidades familiares sino empresas y tendrían que estar aseguradas en el régimen general, que es más caro y sí da derecho a cobrar el paro en caso de baja laboral o rescisión de contrato, por ejemplo, cuando una decide irse.
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Me salgo completamente de mi historia, pero sí quiero aprovechar para comentar, sobre este tema, el caso de una auxiliar que acudió a mí queriendo abandonar la obra y le sucedió lo siguiente: ella estaba contratada como empleada de hogar en un centro. Tuvieron que operarla, y, antes de la operación la despidieron de ese trabajo y le dieron de alta en el régimen general, con el fin de que mientras estuviera de baja pudieran cobrar por ella la baja. Hay que añadirle el agravante de que estando de baja, a los diez días de la operación, le obligaron a levantarse a las seis de la mañana, como a todas, para hacer todas las limpiezas, como si estuviera bien. Más adelante quisieron que fueran sus padres los que corrieran con los gastos de su rehabilitación.
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En la Obra no se vive un cariño abierto y transparente. Siempre tiene que haber alguien haciendo de árbitro, quizá para controlar y estar al tanto de lo que pasa en cada casa. Eso hace que la convivencia sea retorcida y difícil.
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El horario consistía en: levantarse, pasar a la limpieza de las zonas comunes de la residencia, oración, Santa Misa, desayuno, cambiarse a todo correr para pasar nuevamente a la limpieza del oratorio de la residencia o preparar los desayunos, seguir con la limpieza de habitaciones, a la vuelta, cada quien a su servicio (office, cocina, planchero,,,), o lectura espiritual, comer, de nuevo cada quien a su servicio, cambiarse para la tertulia, normas de piedad (oración, rosario, charla personal, confesión…), de nuevo al servicio de cada una, cena, turno de office o cocina, o servicio propio, tertulia, examen y a dormir (por suerte, ellas sí en colchón). Así se sucedían los días.
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En septiembre de 1984, como he comentado anteriormente, viendo que parecía que había algo más que el cansancio inicial, me llevaron a Pamplona, a la consulta de psiquiatría de la Clínica Universitaria. Iban habitualmente algunas personas del centro. En la primera consulta hablé con el médico sobre lo que me pasaba y me hicieron un montón de tests. Me dijeron que tenía síntomas depresivos. Creo que hablaron a solas con la directora que me acompañó porque siempre tuve la sensación de que yo no tenía todos los datos de lo que me pasaba.
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A esa primera consulta fui nerviosísima, porque estaba segura de que me iban a decir que estaba loca de atar o me iban a descubrir algo grave. Me pusieron un tratamiento farmacológico a base de ansiolíticos, antidepresivos y somníferos. Volvía a la consulta periódicamente, cada tres meses más o menos.
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Yo seguía yendo regularmente a Pamplona a la consulta con la psiquiatra. En Septiembre de 1988, Celia me acompañó a la consulta. Iba realmente saturada, no sé realmente por qué motivos concretos, pero tampoco estaba desquiciada y paranoica, como quisieron hacerme creer luego.
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La experiencia de la clínica fue bonita y reconfortante. Estuve prácticamente dos meses. Fue como vivir en otro planeta en el que sus habitantes eran completamente atípicos. Había personas que vivían permanentemente fuera de la realidad, con alucinaciones, hablando con seres inexistentes, gente con estrés, como una maestra que llegó viendo niños debajo de su cama (aunque conservaba la capacidad de reírse de ello), gente en apariencia normal que pasaba, como yo y la mayoría, por momentos de depresión, varias chicas con anorexia nerviosa, varias numerarias en las mismas circunstancias que yo.
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La psiquiatra habitual, tenía una misión más profesional, y aunque yo le hablaba como a una persona de la obra, ella no daba nunca a las conversaciones un tono familiar. No recuerdo nada de lo que me dijera nunca. En muchas ocasiones le escribí cartas desde Murcia, cuando me encontraba mal o no sabía resolver algo, y jamás tuve contestación. Así, al día de hoy no tengo nada, ni de ella, ni de las directoras de la obra, si quisiera pedir alguna responsabilidad.

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La 4º Planta del Hospital Universitario de Navarra en Pamplona, está destinada a pacientes pertenecientes al Opus Dei aquejados de disfunciones mentales, Esa es la principal dolencia que afecta a sus afiliados. Los lavados de cerebro y las comederas de tarro al final pasan factura y muchas personas son ingresadas en la 4ª Planta. No existen datos abiertos acerca de sus expedientes clínicos.

Nada puedo añadir a este testimonio narrado en primera persona. Sólo adjuntar dos vídeos con su propia voz e imagen. Aunque de sobra sé que siempre saldrá algún fanático patán jurando por “sanjosemari” que todo esto es un montaje para desprestigiar al Opus. De todas formas a mí me importan un carajo sus juramentos. Este post está abierto a sus contradicciones. Pero que me contradigan aportando pruebas. Como yo lo hago.
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Es más. Por si mis pruebas no fueran suficientes, adjunto los links de acceso a miles de ellas. A ver si los fanáticos del Opus tienen narices a rebatirlas. 

                                             Testimonio de Carmen Charo. Vídeo nº 1



                                            Testimonio de Carmen Charo. Vídeo nº 2


Gracias por vuestra atención.

domingo, 28 de marzo de 2010

OPUS DEI, Traficantes de Almas. Capítulo III


Capítulo III              

Este capítulo va de aclaraciones y declaraciones, tanto propias como ajenas. 

Vamos a poner las cartas sobre la mesa, vamos a jugar con una sola baraja y sobre todo vamos a jugar limpio, sin trampas. Al menos yo así siempre lo hago. En principio deseo remitir al lector al blog de mi socio y amigo Caballero ZP para que se documente con su post  Aclaración sobre el último video de Jose Luis de Valero sobre el Opus Dai y una vez leído el texto y los comentarios que pueda haber generado, incluidos los míos, regrese a este blog para proseguir con el desarrollo de este tercer capítulo.

Antes de entrar en materia deseo puntualizar y recalcar dos puntos;  

A/. Alguno de los comentarios y opiniones de ex estudiantes y estudiantes en activo que han cursado o cursan sus estudios en centros de enseñanza pertenecientes al Opus Dei, recalcan enfáticamente que ellos están contentísimos de estudiar o haber estudiado en un colegio o universidad de la Obra.  No lo pongo en duda puesto que reconozco que el sistema educativo del Opus, salvo en materia religiosa, es excelente. A mí me lo van a decir, que tengo dos sobrinos estudiando en el Opus. Aunque también se les podría preguntar a sus padres, la pasta que tienen que soltar bajo mano mensualmente.  

Pero lo que está muy claro es que estos estudiantes son libres, porque no han sido reclutados, no han jurado las normas, ni prestan servicio como numerarios. En una palabra, son independientes y el único vínculo que les liga al Opus Dei es el escolar. Así ya se puede estar contento, sobre todo si los padres sueltan mensualmente el consabido y “voluntario” óbolo para que cuando lleguen los exámenes “San Josemaría, interceda, asista al nene y apruebe a la primera”. Y que nadie me discuta esta frase porque el pasado año yo estaba allí cuando la pronunció el director del centro. Así puede estar contento el más lerdo, coño….

B/.  En mi anterior post escribí:… “una frase-sentencia que se atribuye a José María Escrivá de Balaguer  y que según fuentes dignas de crédito, queda reflejada por escrito en su libro “Camino”, la Biblia del Opus Dei….dice así:  “A los pobres no se les puede dar dinero porque no saben como gastarlo”

Y después añadía: Aunque la verdad sea dicha, paso de verificar el dato con tal de no ojear semejante tocho literario compuesto de 999 citas, dignas de un estudio comparativo psiquiátrico-social-religioso.

De lo dicho y escrito, de momento no borro ni una sola coma. Según me han informado la cita es verbal y está recogida en una película, vídeo o documento sonoro grabado con la imagen y la voz de Josemari. Es sabido que ese “santo” largaba con la sin hueso lo que le venía en gana y en varias de sus intervenciones públicas, en infinidad de ocasiones metió la pata hasta el corvejón.

Desde sus inicios como orador, todos sus actos públicos fueron recogidos en registros de audio mediante antiguas grabadoras de cinta llamadas magnetófonos, y filmadas con las hoy en día vetustas cámaras cinematográficas de Súper 8 o 16 milímetros. Y sé de qué estoy hablando ya que he manejado estos artilugios desde que tenía 18 años. Ignoro si el mencionado documento visual-sonoro ha sido recogido mediante dichos sistemas, o bien si esta frase ya fue recogida recientemente por medios digitales.    

Existen infinidad de documentos particulares, tanto gráficos como sonoros que todavía no han sido procesados digitalmente, y según mis informes éste puede ser uno de ellos. Cuando dicho documento obre en mi poder será presentado en sociedad y de ser errónea la información, cosa que dudo, rectificaría de inmediato disculpándome ante los que pudieran haberse ofendido.

Es curioso que a mí se me acuse de mentir, basándose como me baso simplemente en la cita de marras. Desafío a quien quiera, a que me desdiga de cuantos datos, informes y acusaciones vierto sobre y contra el Opus Dei. 

 
Pero que los acusadores aporten pruebas contrastadas como yo lo hago. Las opiniones contrarias no representan ninguna prueba de cargo. Tan sólo son eso. Opiniones.

 
O sea, que menos lobos, “Iluminada” Caperucita.

Observando bajo un aspecto puramente comparativo los condicionantes que el Opus Dei aplica a sus adeptos, resulta que sus normas reflejan una ingerencia y abuso de poder contra la propia libertad del ser humano. El Opus Dei no sólo vulnera el Derecho Canónico al no admitir que sus acólitos opten por la libre elección de confesor. Concretamente, el OPUS DEI también vulnera la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Véase un ejemplo:  

Artículo 4
Nadie estará sometido a esclavitud ni a servidumbre.

Quizá lo de esclavitud sea una palabra excesiva para aplicarla a la entrega total que el O.D solicita obligatoriamente a todos sus miembros, aunque no puede negarse que el O.D esclaviza mentalmente a sus numerarios con el fin de hacerse con las riendas de su voluntad. Lo que no admite lugar a duda es la servidumbre que en sus centros efectúa el servicio doméstico, el más bajo escalafón dentro del O.D. Como pudo comprobarse en el anterior vídeo, cada sirvienta numeraria aparte de observar sus votos de castidad, obediencia ciega y pobreza, debe entregar al O.D. una parte de su salario.

Artículo 5
Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes.

Por supuesto que en el O.D, (hasta ahora que se sepa) no existe ninguna cámara de tortura o similar reducto para azotar a los numerarios díscolos. Ni falta que les hace puesto que a cada numerario se le entrega un cilicio para que él mismo auto flagele sus carnes. Y ha de hacerlo, atención, OBLIGATORIAMENTE, como mínimo una vez por semana o cuantas veces  disponga su director. La degradación a nivel personal y colectivo igualmente está presente, cuando la conducta y las faltas que pueda cometer un numerario son aireadas públicamente por el director ante sus propios compañeros.   

Artículo 8
Toda persona tiene derecho a un recurso efectivo ante los tribunales nacionales
competentes, que la ampare contra actos que violen sus derechos fundamentales reconocidos por la constitución o por la ley.

En España han sido varias las denuncias efectuadas por particulares que una vez desligados del O.D, han llevado a esta entidad religiosa ante los Tribunales. Curiosamente que se sepa, en contadas ocasiones un juez ha condenado al O.D. Dentro de la Justicia española existe un vacío legal. Personas que han sido violadas por el Opus Dei en sus derechos fundamentales como seres humanos, han sido vilmente ignoradas por unos jueces a los que antes de subir al estrado se les tendría que haber hecho prometer o jurar con su mano sobre la Biblia, si pertenecían o no al Opus Dei. No se puede ser juez y parte. Así no se puede impartir Justicia. No ocurre lo mismo con la Justicia que se imparte en Estados Unidos. En infinidad de ocasiones el Opus Dei no ha tenido más remedio que agachar las orejas y tragarse su prepotencia.  

En España sin embargo, otro punto importante a tocar es la realidad de los sistemáticos delitos de prevaricación por parte de jueces y fiscales pertenecientes al Opus Dei. Normalmente estos delitos suelen estar añadidos a otros como el encubrimiento y por tanto, colaboración en los hechos de los que tuvieran conocimiento y fueran constitutivos de delito.

De esta forma se consigue la impunidad sistemática de todos los delitos cometidos por el Opus Dei. Impunidad ésta, garantizada gracias a la abrumadora presencia del Opus en el poder político, judicial y fiscal

Artículo 12
Nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques a su honra o a su reputación. Toda persona tiene derecho a la protección de la ley contra tales injerencias o ataques.

Eso que se lo pregunten a las familias de muchos de los miembros que han sido “abducidos”. En el anterior vídeo tenéis su testimonio. En otro orden, la correspondencia privada no existe en el Opus Dei. Todas las cartas que pueda recibir cualquiera de sus miembros, es abierta y leída previamente antes de ser entregada, si procede, a su destinatario. Si un numerario quiere leer un libro, antes ha de autorizarlo el director.

Tampoco puede leer según que libros, ni ver según que cadenas de TV. Previa autorización, sólo puede utilizar el teléfono del O.D para hablar con sus familiares en presencia del director o responsable del centro. También está prohibida la utilización de teléfonos móviles y el que pretenda quejarse de tales prohibiciones intentando hacer valer sus derechos ante la Ley, lo lleva crudo.

En principio si tú eres numerario, has jurado acatar las normas del Opus Dei, una de las cuales es la sumisión total a dichas normas. O, sea, es como jugar al Ping-Pong. A la derecha del tablero el Opus y a la izquierda las Normas. Tú eres la pelota y vas rebotando de un lugar a otro. Hasta que después de utilizarte durante muchos años y atizarte mil raquetazos, te rompen, te destrozan la vida. Y las reclamaciones al maestro armero. No hay protección. No hay Ley. La única ley es la del Opus, y cuando uno quiere darse cuenta, el Opus Dei te ha marcado a fuego para los restos.    

Artículo 13
1. Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado.

Perfecto. Pero el Artículo13 de nada la vale a una sirvienta numeraria destinada a fregar los suelos e inodoros y a limpiar perolas el resto de su vida. Ella nunca podrá elegir lugar de residencia en ningún territorio ni en ningún Estado del mundo. El Opus Dei decide por ella y la enviará donde le salga del forro, sea en su país de origen o al extranjero. Y encima le soplará una parte de su salario. Y chitón, que para eso has hecho votos de castidad, obediencia y pobreza. Cojonudo. El negocio marcha. Esto es Jauja.  

Artículo 16
3. La familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado.

El único derecho a la protección que tiene la familia de un numerario en apuros que desea romper sus votos y salir echando leches del Opus Dei, es el del pataleo. Se estrella contra los formulismos y el poder económico que el Opus presenta ante los Tribunales. Solo le resta iniciar acciones civiles a nivel individual y colectivo a través de Internet. Si volvéis a visionar el vídeo perteneciente al Capítulo II, podréis comprobar cómo lo hacen.

Artículo 17
1. Toda persona tiene derecho a la propiedad, individual y colectivamente. 2. Nadie será privado arbitrariamente de su propiedad.

Literalmente, el Opus Dei se caga en este artículo. Entre los numerarios la propiedad individual está abolida. En sí, practicarla es una falta grave, un pecado que le puede a uno costar su entrada en el Paraíso. La ropa que uno pueda precisar le es suministrada, y bajo supervisión, del llamado Fondo de Recuperación, que no es otra cosa que una especie de Rastro o armario repleto de prendas de segunda o tercera mano. Si el armario o el Rastro están bajo mínimos, entonces el numerario puede solicitar del director o encargado de atrezzo que le compren un pantalón, una falda o unas zapatillas, pongamos por caso.

Pero, al loro, que esto no acaba aquí. En el momento de la compra acostumbra a estar presente el director o el encargado del, llamémosle, atrezzo. En cuanto a que un numerario pueda ser privado arbitrariamente de sus propiedades, cabe destacar dos detalles:

1º Dentro de un recinto del Opus Dei, un numerario NO tiene propiedades. No le pertenecen ni las bragas o los gayumbos que lleva puestos. Todo lo que hay a su alrededor pertenece al Opus,

y 2º Lo que el Opus si puede y de hecho hace y por supuesto continuará haciendo con según qué numerario, es engatusarle para que ceda o teste sus bienes y sus propiedades externas, designando al Opus Dei como único beneficiario.    

Artículo 18
Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión;

“Con la Iglesia hemos topado, amigo Sancho”…A ver, Los del Opus Dei, please,… lo de la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión, aplicado a vuestras normas… ¿cómo se come eso? que me lo expliquen. O mejor dicho, más bien que ningún despistado directivo del O.D. intente explicárselo a un numerario, porque si el numerario se cosca de la jaula de grillos y la empanada mental en la que se ha convertido su pensamiento desde que entró a formar parte del Opus, se puede armar la de Dios es Cristo y puede enviar a la Obra y a su fundador a tomar por saco. (como así ha sucedido en miles de ocasiones).

Si un numerario se atreve a reclamar su libertad de pensamiento o de conciencia, lo primero que le recetarán será una dosis de fustigamientos corporales a base de cilicio y látigo, que por lo visto tal medida disciplinaria es mano de santo para hacer desistir a uno de solicitar el libro de reclamaciones. En el vídeo correspondiente al Capítulo II, una de las numerarias norteamericanas afirma que a medida que pasan los años de servicio, un  numerario se convierte en una especie de robot, siendo tratado y utilizado como tal.     

Artículo 19
Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.

Este artículo 19 va de la mano con el 18, excluyendo el dato sobre “no ser molestado a causa de sus opiniones…etc.,.. etc.,” Porque si un numerario se atreve a expresar en público o en privado sus opiniones negativas respecto al Opus Dei, queda marcado como un elemento subversivo al cual es preciso arrinconar a un lado para volver a reprogramarlo.

Se aplica idéntica reprogramación mental a quién desea investigar por su cuenta los pros y las contras del O.D, recibir información de terceras personas situadas en el exterior, y por supuesto la difusión pública de dicha información. Como queda reflejado anteriormente, todo libro y lectura ha de ser previamente autorizado. Por lo tanto no hay opción a ninguna clase de libertad. Ni de pensamiento, ni de palabra, ni de obra.

Artículo 30
Nada en esta Declaración podrá interpretarse en el sentido de que confiere derecho alguno al Estado, a un grupo o a una persona, para emprender y desarrollar actividades o realizar actos tendientes a la supresión de cualquiera de los derechos y libertades proclamados en esta Declaración.

Este artículo aglutina y condensa la totalidad de los Derechos Humanos. Es como el principio y fin de los Derechos que cualquier ciudadano del mundo puede exigir ante cualquier Tribunal de Justicia de la Tierra, Como especifica claramente, a ningún Estado. Grupo o Persona se le confiere derecho alguno para emprender, desarrollar o realizar actos que tiendan a suprimir cualquier derecho o libertad de un ser humano, proclamados en la Declaración.

Basándome en la interpretación textual del Artículo 30, me pregunto:

¿El Opus Dei es un Estado, un Grupo, o una Persona? Sin duda alguna es un Grupo. Un grupo religioso católico-apostólico con sus propias normas internas, incrustado a su vez dentro de la Iglesia Católica, ambas bajo la supervisión del Estado Vaticano. Dos Iglesias en una, orbitando alrededor de la Tierra, dueñas de almas, de conciencias, de vidas y de haciendas.

Ampliando la magnitud de los delitos cometidos por el Opus Dei, cabe destacar la violación de los siguientes Derechos Fundamentales de un ser humano:

1 –Derecho a la libre información, Derecho a tu criterio independiente de recibir la información que desees (lectura de libros, programas de televisión etc, etc, 

2 –Derecho a la intimidad personal; por ejemplo, leen la correspondencia.

3 –Derecho al pensamiento libre, cualquier pensamiento no autorizado lo consideran pecado, por ejemplo, pensar en los defectos de la Obra, o replantearse la vocación. Eso es tabú.

4 –Derecho a la conducta libre en todo cuanto es normal en un cristiano corriente. Toda la actuación de los miembros del Opus está estipulada. Hasta en los mínimos detalles, tal y como que los numerarios tienen prohibido exponer fotos de sus padres y familiares en su habitación, como igualmente no pueden usar zapatillas de felpa cuando están a solas en su cuarto.

Lo que ya es para alucinar en colores, es una disposición interna mediante la cual se indica a los matrimonios la prohibición de dormir desnudos, o sea, en pelota picada ¡El hombre tiene que vestir un pijama y la parienta un camisón!....Esto es la hostia en verso, carajo….Manda huevos….Me pregunto, qué coño pintan en las normas unas zapatillas de felpa, un pijama y un camisón ...Es pá cagarse, oiga usté…

5 –Derecho a los sentimientos libres, sólo puedes poner el corazón en el Opus Dei y en lo que a él le conviene. O sea, que no te puedes enamorar de nadie. Sólo babear y rendir pleitesía ante el retrato-icono de su fundador, el Josemari.

7 –Derecho a ser independiente. Te obligan a depender de ellos hasta en lo más mínimo.

8 –Derecho a tener amigos dentro de la Obra y a continuar la amistad con los que eran tus amigos antes de incorporarse a ella.

9 –Derecho a elegir la vocación al Opus Dei: Tú no la eliges, sino que son los directores quienes te eligen a ti. ¡Bingo!..¡Soy un elegido! – gritará más de uno. Después así les luce el pelo. Se creen iluminados por la luz divina y van por el mundo creyéndose superiores a Unión Fenosa.

10 –Derecho a elegir salirte libremente del Opus Dei. De hacerlo siempre tendrás que salir por piernas, antes que el director y tus ex compañeros te escupan su desprecio en la cara.

11 –Derecho al diálogo sobre la Obra, porque para los suyos "El Opus Dei es Dios", por lo que no admiten la mínima crítica sobre él. “Si no estás con nosotros, estás contra nosotros” Por narices, y no hay vuelta de hoja.

12 –Derecho a  tu propia autonomía económica. Te fuerzan a un estado de indigencia total, que, entre otras cosas, anula tu libertad para dejar el Opus Dei. Sí dejas la Institución no recibes ninguna ayuda suya. Ni económica, ni espiritual, ni moral. Por desertar, te jodes, Búscate la vida

13 –Derecho de la juventud a ser respetada. Aplican su coacción sobre adolescentes, forzándoles a hacerse del Opus Dei a pesar de estar inhabilitados por la ley para realizar contratos. La mente de un adolescente es permeable y fácilmente moldeable. En el vídeo perteneciente a este capítulo podréis comprobarlo.

14 -Derecho a que se preserve tu intimidad en lo que le cuentas al director espiritual. Todo cuanto le confieses a título personal, será del dominio público cuando al director le apetezca hacerlo. Y cuando lo haga, delante de tus propios compañeros te quedas en pelota picada como en una sesión de strip-tease.

15 -Derecho a que los de la Obra no hagan públicos a terceros los defectos que ven en ti, cuando por ejemplo informan al director para hacerte una corrección fraterna; y cuando envían informes de tu vida interior a los mandos superiores. El equipo de espías, chivatos, chotas o soplones, forma la columna central informativa de la Obra. Sus componentes son cuidadosamente elegidos y magníficamente remunerados con prebendas de tipo social dentro del organigrama del Opus.

16 -Derecho a criticar con plena libertad los errores del Opus Dei, sin que tengas que ver en ello una falta gravísima contra la unidad de la Obra.

17 -Derecho a elegir al director espiritual y al confesor habitual.

18 –Los derechos adquiridos por sus miembros a través de la Prelatura sólo existen mientras benefician al Opus Dei,  directa y exclusivamente. Significar que les son enajenen cuanto no es así: No te dan certificados del tiempo que estuviste en el Opus Dei, ni de las labores que realizaste, ni te facilitan los títulos civiles de los estudios eclesiásticos que cursaste dentro de la Obra. Aunque tal acción no es exclusiva del Opus Dei. Tampoco a mí, la Universidad Pontificia de Roma me convalidó mis estudios de Filosofía y Letras. Los que desertamos de la Iglesia no tenemos derecho a una titulación civil. Aunque nos hayamos doctorado Cum Laude, como fue mi caso.

Para cerrar este Tercer Capítulo, deseo manifestar lo siguiente:

Yo no voy contra El Opus Dei. Es el Opus Dei quien va contra sí mismo y contra la propia Iglesia que lo acoge. Pero sin embargo yo desciendo a la arena de este circo que tiene montado el Opus y voy de frente y por derecho…..Sólo ataco a las víboras que están reptando por el Cuerpo de Cristo y por la estructura de su Iglesia. De nuestra Iglesia. De nuestro Cristo.

Pero llegará un día que debido a su propia soberbia, prepotencia y avidez, la serpiente del Opus Dei comenzará a devorarse a sí misma mordiendo su propia cola. Y no olvidemos que esa cola está formada por sus propios miembros y numerarios.   

Cuando llegue ese día, espero estar vivo para verlo.

 .

                                         Gracias por vuestra atención

                                                José Luís de Valero.

 

 

miércoles, 24 de marzo de 2010

TRAFICANTES DE ALMAS. Capítulo II


                                                     

                                                           Capítulo II

Que la Iglesia Católica es un nido de corrupción económica, no es ningún secreto. Pero deseo matizar un punto. La corrupción no procede de la Iglesia, puesto que la Iglesia en sí es un ente religioso regido bajo unas leyes tipificadas en el Derecho Canónico. La corrupción que invade a la Iglesia Católica es debida a ciertos sectores y sectas incrustadas en la propia Iglesia y dirigidos por hombres y mujeres corruptos que imponen su propia doctrina en aras de un poder económico. Para esas personas corruptas, su único Dios es el Poder; el poder intelectual y económico que ellos mismos ejercen sobre los fieles y adeptos, habiéndose valido con anterioridad de sus mentes y conciencias para obtener información.

Para el OPUS DEI la Información obtenida de cada uno de sus miembros es la base de partida para hacerse con las riendas de la conciencia y voluntad de sus adeptos. Quien es dueño de la Información, es dueño del Poder. Estos son LOS TRAFICANTES DE ALMAS, los que comercian con la información extraída a base de veladas amenazas y preceptos, impuestos por unas reglas opusdeistas que han sido grabadas a fuego en la mente de todos sus acólitos.

"Por el Imperio hacia Dios", fue una frase muy usada durante los años del triunfalismo que emanó del nacional-catolicismo. Sin embrago en la actualidad, dicha frase aplicada al Opus Dei ha sufrido una sustancial metamorfosis: Ahora se dice "Por el dinero hacia Dios." La frase está bien elegida, porque tiene cierta similitud caligráfica y fonética con el viejo lema.   

En varias ocasiones he manifestado lo inútil que resulta discutir con los socios del Opus Dei acerca de los objetivos que la llamada “Obra de Dios” persigue en lo temporal. Con argumentos muy simples, sin permitir al interlocutor entrar en un examen racional del problema, los opusdeístas se limitan a negar la participación del Opus en la política y en la banca, declarando con el mayor cinismo la absoluta libertad que disponen sus miembros.

Y esa declaración es totalmente falsa. Tan sólo tenemos que comprobar la cantidad de ministros y banqueros que han sido y continúan siendo del Opus Dei.

Entrando en materia, José María Escrivá de Balaguer entró a formar parte de la Iglesia sacerdotal cuando en el primer tercio del pasado siglo XX, las clases sociales más desfavorecidas encontraban el sacerdocio como la única y más segura posibilidad para la formación profesional de sus hijos. De su época escolar así como de su paso por el Seminario de Barbastro ya informaré en próximos capítulos.

Muchos de sus contemporáneos recuerdan a Escrivá de Balaguer como una persona escasamente dotada para los estudios. Uno de ellos, Manuel Mindán, lo calificó como un hombre oscuro, introvertido y con una notable falta de agudeza. “No me explico como un hombre de tan pocas luces, pudo llegar tan lejos” – manifestó, en una entrevista concedida a la R.A.I

Lo cierto es que quién lo hizo llegar tan lejos fue el nacional-catolicismo que tras nuestra Guerra Civil se practicaba en España. La Historia nos demuestra que los dictadores han sido los grandes promotores y fabricantes de santos, locos, criminales y delincuentes; y aunque no venga al caso, cabe reseñar que el actual gobierno socialista de España le ha enmendado la plana al último dictador, y se lleva el gato al agua en cuanto a la fabricación en cadena de los mayores hijos de puta que han pisado suelo hispano.

Como dato anecdótico, Escrivá de Balaguer estuvo internado cinco meses en un manicomio en calidad de paciente psiquiátrico, para escapar según la versión oficial, de la persecución religiosa durante la Guerra Civil.

Cambiando de tercio, siendo el Opus Dei como así parece una secta que practica el fraude, podemos suponer que en el proceso de canonización, la “versión oficial” fue aceptada como válida, puesto que de haberse aceptado un desajuste psiquiátrico o enajenación mental hubiera sido vergonzoso, además de significar la inmediata anulación del proceso de canonización.  

El creciente auge que durante años ha adquirido el Opus Dei en los medios políticos y económicos tanto a nivel nacional como internacional, unido a las numerosas denuncias sobre la naturaleza sectaria de la organización, hace que esta prelatura personal, la única existente en la Iglesia Católica, detecte un Poder que es considerado como altamente peligroso.

El Opus Dei posee muchas características de una secta peligrosa. Sus miembros que se dividen en dos clases, solteros y casados, se someten a un rito de iniciación secreto. Se jura obediencia ciega al prelado general y a otras personas autorizadas de la prelatura. Una vez introducidos deben someterse a las normas formativas, que no son otra cosa que una forma de condicionamiento mental. En ellas se incluye la confección por parte del acólito de un informe semanal, dirigido a un director que tiene derecho a supervisar autorizando o no, según le plazca, todas las actividades personales y profesionales del nuevo miembro. 

Y ese informe semanal es de por vida. Control total del individuo.

El o la nueva acolita, ha de confesarse al menos una vez a la semana. Pero no vale cualquier sacerdote. Por narices ha de ser uno del Opus Dei. Lo peor del caso es que se vulnera el Derecho Canónico al no admitir la libre elección de confesor. Los solteros consagrados deben llevar y utilizar cilicios regularmente. Como se sabe el cilicio es un objeto metálico y punzante usado por las comunidades católicas en la Edad Media con el que se practicaba la autoflagelación. Los acólitos del Opus Dei todavía están en la Edad Media, puesto que los dirigentes de la secta cuidan escrupulosamente de que la flagelación se cumpla a rajatabla. En muchas ocasiones o cuando le apetece, el propio director espiritual comprueba "visualmente" los moratones, heridas o llagas producidas por el cilicio.

Al Opus Dei se le acusa y no sin razón, de ser una Iglesia dentro de otra Iglesia porque tiene su propia doctrina; doctrina que pretende ser de inspiración divina, pero lo chusco del caso se debe a que es la única organización católica romana, aparte de la propia Iglesia, que cree sin ninguna duda que ha sido creada por Dios.

Una máxima financiera y operativa del Opus Dei es no gastar del propio peculio para financiar tanto sus obras civiles como religiosas. Por el contrario, siempre hace uso de los fondos de otros, sean públicos o privados. El tema de la finanzas del Opus Dei, bien merece un capítulo completo.

Para cerrar este Segundo Capítulo, y a modo de reflexión, deseo hacerlo con una frase-sentencia que se atribuye a José María Escrivá de Balaguer  y que según fuentes dignas de crédito, queda reflejada por escrito en su libro “Camino”, la Biblia del Opus Dei….dice así:  

.“A los pobres no se les puede dar dinero porque no saben como gastarlo”

 ¡Casi ná….Tela marinera! 

Aunque la verdad sea dicha, paso de verificar el dato con tal de no ojear semejante tocho literario compuesto de 999 citas, dignas de un estudio comparativo psiquiátrico-social-religioso.

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Ahora pulsad el vídeo. No es de los más fuertes.

Esos los dejo para el final.