Ocurre que a veces los comentarios y respuestas habidos en un post son más interesantes que el propio post en sí, y a uno le impulsan a escribir de nuevo basándose en los últimos comentarios y respuestas que ha recibido.
Ver este LINK
y para documentarse, también este OTRO
Debido a tal motivo redacto este nuevo post. Como podréis comprobar si leéis mis últimas respuestas en GOOGLE & BLOGGER: NOS ESPÍAN Y CONTROLAN, manifiesto que en mis viejos archivos de texto tengo uno que escribí hace cuatro o cinco años y que me parecía titulé Microchip Global, aunque tras localizar el texto he comprobado que no era el título sino el subtítulo, ya que pertenece a un relato inacabado que nunca he publicado. Hasta hoy.
El único añadido a mi viejo relato es la palabra MONDEX y la descripción técnica del microchip en cuestión. El resto es pura fantasía….¿O quizá no?....
CRÓNICAS DEL FUTURO
MICROCHIP GLOBAL
Siglo XXII:
25 de Diciembre, Año 2101.
Los sistemas informáticos y de comunicaciones que comenzaron a desarrollarse en el planeta Tierra a finales del siglo XX, se han perfeccionado hasta límites insospechados. De igual forma la neurocirugía informática ha llegado a niveles técnicos difícilmente superables.
La cirugía cerebral se ha impuesto como método para transportar a los seres humanos hacia un mundo plenamente virtual donde todo es posible, desde comunicarse mentalmente o consultar una enciclopedia, hasta efectuar una visita a las colonias de Marte. Y todo ello sin moverse de casa, previa implantación de un microchip artificial llamado, procesador neuronal Mondex.
A medida que los humanos aceptan el microchip como parte de su cerebro, el desarrollo intelectual del individuo crece en función de los datos técnicos que su procesador le otorga, a la par que sus funciones meramente orgánicas se van reduciendo.
Para viajar, comunicarse, comprar o vender, estudiar o incluso satisfacer sus necesidades sexuales, el implantado no precisa conectarse a la antigua y desfasada red de Internet o solicitar los servicios de prostitutas profesionales que a su vez dependen del Sistema Global. Le basta con abonar una cuota anual, cerrar los ojos y conectarse mentalmente a su propio procesador neuronal vinculado a los satélites de comunicaciones informáticos que giran orbitando la Tierra.
Para viajar, comunicarse, comprar o vender, estudiar o incluso satisfacer sus necesidades sexuales, el implantado no precisa conectarse a la antigua y desfasada red de Internet o solicitar los servicios de prostitutas profesionales que a su vez dependen del Sistema Global. Le basta con abonar una cuota anual, cerrar los ojos y conectarse mentalmente a su propio procesador neuronal vinculado a los satélites de comunicaciones informáticos que giran orbitando la Tierra.
Paulatinamente los seres humanos han ido perdiendo su libertad de acción. El Sistema Global que gobierna el planeta Tierra desde el primer tercio del siglo XXI, obliga por ley que todos los ciudadanos del mundo sean implantados con el procesador neuronal Mondex.
Desde el año 2031 la sociedad rinde culto a los sistemas informáticos parapetándose tras la técnica, mientras las funciones básicas del hombre disminuyen a medida que se producen adelantos en el campo científico e informático.
El ser humano una vez implantado, tiende a encerrarse en sí mismo, vive en un mundo aparte y se comporta de un modo totalmente egoísta e irracional, acatando las órdenes que le son transmitidas vía satélite por el Sistema Global.
Está vinculado de por vida al procesador neuronal Mondex que en realidad es el que manda en su cerebro y también en su vida, puesto que si el implante es extraído, el implantado muere por envenenamiento de litio en la sangre en menos de una hora entre terribles sufrimientos.
El procesador neuronal Mondex es diminuto. Tiene el tamaño de un pequeño grano de arroz y se aloja bajo el cuero cabelludo o en el dorso de una de las manos del implantado. Su autonomía es de 120 años y la energía se la proporciona una batería de átomo-litio instalada en el interior del microchip.
El antiguo concepto de vida familiar y participativa con el prójimo ha sido destruido, eliminado de la mente humana. El hombre ha dejado de ser un lobo para el hombre. Ahora tan sólo es un esclavo del Sistema Global. Todas las técnicas de comunicación vía satélite, así como la totalidad de centros quirúrgicos de implante cerebral se hallan en poder de Microchip Global Corporation, empresa estatal con base en Silicon Valley, E.E.U.U.
Sin embargo no todos los seres humanos aceptaron ser implantados. En todos los países existen grupos disidentes que desean seguir viviendo de una forma tradicional, tal y como vivieron sus ancestros en los albores del siglo XX, sin ayudas quirúrgicas ni informáticas que distorsionen o paralicen la propia capacidad resolutiva del hombre.
La Humanidad en el planeta Tierra se encuentra dividida socialmente en dos grupos perfectamente diferenciados entre sí: Los Implantados y Los Descerebrados.
Los voluntariamente implantados son seres adictos al Sistema Global que gobierna un mundo totalmente automatizado, mientras que los llamados Descerebrados pertenecen a grupos rebeldes que se niegan a ser implantados, por lo que son acosados por el Sistema, que lo único que persigue es el sometimiento global de todos los seres humanos.
Los empobrecidos habitantes del Tercer Mundo cuyo destino es trabajar sometidos a la tiranía de los implantados más inteligentes, son los más perseguidos con el fin de someterlos a un proceso biológico de fecundidad intensiva. Las llamadas Granjas de Producción Humana, son similares a las granjas de producción animal que existían en la antigüedad para consumo humano,
Los millones de mujeres de raza negra sometidas por ley a procesos biológicos de fecundación intensiva, tienen doce hijos de promedio en toda su vida fértil. Una vez cumplida su misión, sus procesadores neuronales Mondex se autodestruyen automáticamente mediante la ruptura de la batería de átomo-litio, eliminándolas del censo de seres vivos.
En el complejo de Microchip Global Corporation, un día se produjo un descubrimiento sin precedentes en la historia de la neurocirugía y biología informática.
El doctor Mondex, biznieto del científico-informático creador del primer procesador neuronal, consiguió descubrir un nuevo procesador totalmente orgánico, aislando un determinado gen al que denominó M.I (Mental Independence), Este micro-gen o chip biológico, bien podría ser en un futuro el portador de un código genético aplicable a los seres humanos desde el mismo instante de su concepción. Dicho procesador se desarrollaría con el propio ADN del individuo a través y mediante la recepción de ondas cerebrales estimuladas de persona a persona portadoras del mismo gen.
De la codificación y puesta al día de datos informáticos destinados a un recién nacido, se haría cargo su Servidor Personal ubicado en un satélite central de comunicaciones independientes. A medida que el niño se fuera convirtiendo en adulto, su Servidor Personal iría descargando información en su procesador biológico suministrando el acceso a funciones acordes con la edad del individuo.
El trascendental descubrimiento no pasó inadvertido para el Sistema Global, que intuyó una nueva y poderosa arma para hacerse con el control mental de todos los seres humanos recién nacidos, eliminando de ese modo los implantes cutáneos.
El doctor Mondex y su equipo científico fueron prácticamente secuestrados por el Sistema en los laboratorios de Microchip Global Corporation, que tras el descubrimiento promulgó la llamada Ley de Implante, obligando a todas las personas fértiles a ser implantadas con el nuevo procesador orgánico a fin que las nuevas generaciones nacieran con el implante en sus genes.
Al cabo de unos días los servicios de seguridad descubrieron que el doctor Mondex había huido de su encierro llevándose consigo a su robot-ayudante y toda la documentación concerniente a nuevos proyectos en desarrollo entre los que se encontraba el gen M.I., estimulador de los sentimientos más profundos e independientes del ser humano, destinado a ser implantado en personas y de igual modo en robots replicantes.
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Pasó el tiempo. Año 2150. El Sistema Global y Microchip Global Corporation son los amos y señores del mundo y de los seres que lo habitan. Nada escapa a sus férreos controles a excepción de una fuente emisora de ondas cerebrales llamada Orbit Máster, una fuente de emisión prácticamente indetectable para la policía del Sistema Global.
También, y según información recibida mediante las sondas de localización a bordo de satélites espía, existen grupos de rebeldes anti-implante localizados en el continente europeo y en el altiplano andino. Los servicios de Inteligencia del Sistema no prestan excesiva atención a las maniobras evasivas de los descerebrados, que en su mayoría viven recluidos en cuevas y poblaciones abandonadas hace cincuenta años.
Estos rebeldes son los descendientes de los últimos luchadores que se opusieron a la política informatizada del Sistema Global, y que tuvieron que soportar vejaciones y aislamientos sin fin. Ahora sus descendientes perviven a salvo de implantes genéticos artificiales. No les hacen falta. En sus genes portan un aliado: el gen M.I, mundialmente conocido en castellano como Independencia Mental.
Son los últimos seres humanos en estado puro.
Y van en aumento.
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Cae la noche sobre el Atlántico. Bajo las olas, a cien metros de profundidad, en la plataforma continental africana y situada en la vertical del Teide, se abre una gruta submarina que conecta directamente con otra gruta artificial sobre el nivel del mar, excavada hace medio siglo por los rebeldes llamados “descerebrados”.
Asentada sobre la superficie, a salvo de ser detectada por los satélites espía del Sistema Global, es el lugar donde se ubica la fuente emisora de ondas cerebrales Orbit Máster, y donde se alberga un laboratorio clandestino de producción genética
- Mañana te espera un día de mucho trabajo, amigo mío.
- No importa señor. Estoy preparado.
-Ten en cuenta que has de producir un millón de genes.
-Cuente con ellos, señor.
- Eso espero. Un millón de personas dependen de ti.
- Brindemos por la Independencia, señor.
- Y por ti, amigo mío.
- Feliz Navidad, doctor Mondex.
- Feliz Navidad, robot.
José Luís de Valero
Siglo XXI
11 de Diciembre de 2013



