Hace días que no tenía las puñeteras ganas ni de conectar el PC, entre otros motivos porque creo que ya iba siendo hora de poner en orden mis papeles, puesto que no quiero dejar a mis deudos una labor de desescombro en el interior de mi reducto cibernético, llegado el caso que me llamen sin previo aviso para incorporarme a filas, sean estas celestiales o infernales, que dada mi dedicación a este Infierno, será lo más probable que suceda.
Por lo tanto, armado con una descomunal y negra bolsa sólo apta para residuos comunitarios, comencé a tirar de viejos archivadores donde guardaba antiguos cuadernos de viaje, amarillentos folios y cuartillas aureoladas con la pátina del tiempo. Mi labor de destrucción documental se desarrollaba sin incidentes dignos de mención, cuando de pronto apareció ante mis ojos una ajada y casi destruida hoja de papel cuadriculado.
Estaba fechada el 25 de Octubre de 1982 y escrita de mi puño y letra desde una plataforma submarina de sondeo petrolífero perteneciente a la Texaco Oil Company situada en el Golfo de Méjico. Sin duda alguna, pensé, aquella nota la habría escrito durante alguno de mis turnos de guardia frente a los sensores electrónicos que nos avisaban de cualquier anomalía que pudiera producirse en las entrañas submarinas de la plataforma, ante lo cual, inmersión al canto y a reparar o cambiar la jodida válvula o bien ajustar la no menos jodida tuerca.
Aquella vieja anotación decía lo siguiente:
¿Dónde vas mi amada España, dónde vas, triste de ti?...
Voy en busca de un Gobierno que sea digno de mí..
Ni lo esperes, ni lo sueñes, una quimera pretendes,
que el pueblo español aguarda cual corderos en redil,
a que los lobos aúllen, a que los lobos ataquen,
separando la manada, para darse un gran festín.
¿Tiempo no queda pues, para realizar mi sueño?....
Y ese sueño mi triste España, ¿cuál es?....
Sentirme amada, respetada…..sólo eso….poco es….
Madre amada e igualmente por muchos olvidada, mucho pides a tus hijos,
malos vientos y pavorosas tormentas se proyectan en el firmamento,
alimañas infames, lobos hambrientos y carroñeros de sangre sedientos,
surgirán de sus covachas cual apocalíptico e infernal ejército,
y atacarán sin piedad, engañando, robando y masacrando,
a tu olvidadizo y desvalido pueblo,….
¿Condenada estoy pues al olvido?....
En efecto, así es.
Ningún Gobierno ha sido, ni será digno de ti, a pesar del correr del tiempo.
Descansa en paz mi amada España, que tú cuanto pudiste ya diste,….
y a mí sólo me resta decirte, que si en vida ya te amé,
a la hora de mi muerte, con mi postrer aliento, en ti me refugiaré.
Quizá este escrito bien pudiera catalogarse de profético.
Tres días después de ser redactado, el 28 de Octubre de 1982, el PSOE de Felipe González se hizo con las riendas del poder.
Y mi amada España, como Nación indivisible, quedó condenada al olvido.
Tras esa fecha, y en treinta años, ningún Gobierno ni Rey, a España han protegido….
Para España, sólo el caos, la vergüenza, la traición y el escarnio conferido.
