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viernes, 5 de marzo de 2010

MÁS ALLÁ DE LA VIDA


A raíz de la publicación de mi emisión de audio ¡AYUDADME A MORIR!, he recibido algún que otro comentario y también e.mails que invitan a la reflexión. Hoy deseo transcribir en este post mi respuesta a uno de ellos, a pesar que el interesado ya ha recibido mi contestación con antelación a la publicación del presente post.

Existe la posibilidad de que el contenido textual de este e.mail pueda ser útil para otras personas que se encuentran en la misma situación que mi comentarista. Ocultando sus datos de identidad, publico esa misma respuesta en mi blog, por si alguien puede beneficiarse de su contenido.


Mi estimado y desconocido amigo de Blogger:

Soy José Luís de Valero. A través de un e.mail me ha llegado tu comentario respecto a mi vídeo ¡Ayudadme a Morir!, subido a mi blog
DESDE EL INFIERNO e insertado también en el blog de CABALLERO ZP , lugar donde das tu opinión personal sobre el contenido del vídeo, puesto que en cierto modo te concierne.

Con Julio conservo desde hace un año una excelente relación humana, siendo ambos administradores de nuestros respectivos blogs y manteniendo asiduamente conversaciones vía telefónica. Precisamente y debido a mi actual estado clínico, le sugerí que tuviera acceso directo a la administración de mis blogs, por si algún día de estos yo ya no pudiera hacerlo ni despedirme de mis amigos de Blogger por imperativo de vida. Y te explico:

He leído tu comentario, he hablado con Julio de tu caso y te comprendo perfectamente porque yo también he pasado por algo similar y sé que en cualquier momento pueden llamarme para el viaje final. Eso no debería ser una novedad para los seres humanos, ya que desde el momento de nuestro nacimiento comenzamos a vivir para después morir. Es lo que llamamos vulgarmente, Ley de Vida.

Te comentaré mi caso en particular por si pudiera servirte de algo.
Acabo de cumplir 68 tacos. A lo largo de mi vida han existido días de vino y rosas y de excesos de todo tipo, exceptuando las drogas. Cuando abandoné mi servicio en la Armada y valiéndome de mi segunda profesión, pasé a formar parte de Texaco Oil Company y Brithis Petroleum en calidad de técnico en mantenimiento submarino de las plataformas submarinas de sondeo.


Plataforma Tx. Oil.co. Maracaibo

SOLDANDO BAJO EL AGUA

En Maracaibo tuve mi primer encuentro con la muerte. Entonces yo tenía treinta y dos años. Tras una fallida reanimación en la cámara de descompresión hiperbárica, salí como disparado de mi cuerpo físico. Yo estaba contemplado desde arriba todo cuanto ocurría a mi alrededor, pero de igual modo estaba viendo mi cuerpo totalmente inerte y los esfuerzos que realizaba el equipo médico para devolverme a la vida.

De repente volví a “entrar” en mi cuerpo. Diagnóstico clínico: El electrocardiograma detectó 45 segundos de parada cardiorrespiratoria. Sin lesiones cerebrales a pesar que debido a una mala descompresión cuando emergía desde una profundidad de 65 metros, una sola burbuja de nitrógeno que se hubiera formado en mi torrente sanguíneo podría haberme pasaportado, o al limbo de los discapacitados físicos y mentales o a la propia muerte física. Aquella vez no distinguí ningún túnel ni luz alguna.

Seis meses más tarde. Diciembre de 1976. Delta del Amazonas. Todo el equipo técnico de Brithis Petroleum estábamos acampados en plena selva preparando la instalación de una nueva plataforma de sondeo. Una noche, una puta tarántula se coló por un resquicio de la mosquitera que cubría mi litera. Yo ni me enteré de su picadura. Me evacuaron en helicóptero y me desperté 28 días después en un hospital de campaña brasileño tutelado por una compañía de misioneros seglares procedentes de USA, Total: 28 días en coma sometido diariamente a transfusiones de sangre.

DELTA DE AMAZONAS

En todo ese tiempo mi “vida” en estado de coma fue una fiesta, entrando y saliendo de mi cuerpo cada dos por tres. Cuando permanecía fuera de él, era feliz, me encontraba muy a gusto colándome entre el cobertizo de cañas y hojas que formaba el tejado. Entonces yo no era un cuerpo físico. Era o me sentía como una especie de humo o blanca energía que se entrelazaba entre las hojas y las cañas del tejado. Al igual que la primera vez, observaba a mi alrededor el ir y venir de médicos y enfermeras.

En mi sueño, si es que así puede llamársele, una de las muchas veces que permanecía como despegado de mi cuerpo físico, creí distinguir un oscuro pasillo o túnel y al final una especie de minúsculo foco o luminaria que parecía como atraerme hacia ella. Lo que más me jodíó en aquel último vuelo, fue cuando estando a punto de penetrar en su zona de influencia sentí un gran tirón que me reintegró a mi cuerpo. Entonces me desperté de nuevo a la vida. Y puedes creerme si te digo que cuando recuperé plenamente la consciencia, añoré la inmensa paz y felicidad que experimenté cuando me estaba aproximando hacia aquel diminuto punto de luz.

Diagnóstico clínico: Paciente ingresado en estado de coma. Envenenamiento en sangre producido por picadura o mordedura de arácnido cuya especie no ha sido plenamente identificada. Sometido a múltiples transfusiones de sangre 0+, tras permanecer 28 días en coma no inducido, y haberse registrado en su electrocardiograma un total de 7 paradas cardiorrespiratorias, el paciente se ha recuperado satisfactoriamente abandonando este hospital por su pie y bajo su propia responsabilidad.

Antes de firmar mi parte de alta voluntaria, tuve un par de entrevistas con el jefe de aquel equipo médico. En una de ellas le comenté todo lo que había visto y sentido en lo que yo creí un sueño. Recuerdo su mirada y también su sonrisa, cuando tras escribir unas letras me comentó: “Quizá si lee éste informe escrito por un médico, pueda llegar a una conclusión”
La nota decía simplemente, LIFE AFTER LIFE (Vida Después de la Vida) Raymond A. Moody, Jr. , Mockingbird Books Inc. Edition.

Este libro ya se había reeditado en España un año antes, en Noviembre de 1975, aunque yo no tuve acceso a su lectura hasta pasados cinco años. Te recomiendo que lo leas. No se trata de una visión metafísica del Más Allá, ni siquiera el de un acercamiento a la divinidad de un dios, si no el compendio de una serie de investigaciones médicas y clínicas llevadas a cabo sin ningún fin religioso, puesto que los testimonios que aportan dichas investigaciones proceden de individuos practicantes o no, de distintas confesiones religiosas que habiendo pasado por un estado de muerte clínica, retornaron a la vida.

Tras esas dos experiencias en el pasado, en el plazo de los últimos cuatro años he sufrido dos infartos coronarios, un infarto cerebral y una operación en la que me extirparon 30 centímetros de colon. Seis horas de quirófano sobrepasando el límite de tiempo fijado por el anestesista debido a mi lesión coronaria.


En esta última intervención quirúrgica volví a entrar en el túnel y de nuevo vi la luz, pero esta vez brillando con un fulgor que no puedo describir, así como tampoco puedo traducir a palabras la inmensa sensación de paz y felicidad que experimente mientras aquella luz me envolvía, yo diría, amorosamente. Es la mejor palabra que he podido encontrar: amorosamente.

No estoy refiriéndome a ningún dios. No he visto a ninguno en mis, llamémosles “sueños”. Simplemente percibí como un halo de Fuerza protectora que me rodeaba preservando mi energía vital.
La Primera ley de la termodinámica se refiere al concepto de energía interna. Los seres humanos somos Materia y Materia es todo aquello que ocupa un lugar en el espacio, y la Materia es un tipo de energía potencial.
Sabemos que la energía ni se crea ni se destruye; simplemente se transforma.

El primero en descubrir esta ley fue el químico Lavoisier en 1789 en su tratado elemental de química, padre de la química moderna. Finalmente fue adaptada por Einstein cuando descubrió que la materia era un tipo de energía potencial.
Querámoslo o no, somos inmortales.

Hace años que tengo preparado el equipaje. La hora de partir no me aterra, al contrario. Creo que será una liberación total y absoluta, Sólo me afecta dejar atrás el dolor de los míos, aunque más me dolería morir lentamente entre sufrimientos físicos haciendo partícipes de mi dolor a mi familia. Como bien dices en tu comentario, a ti tampoco te afecta el hecho de morir; sólo te asustan las consecuencias en otros.

Sé que tú has comprendido perfectamente el porqué de este e.mail.
Y también sé que estas letras pueden ayudarte a preparar el equipaje con una sonrisa, puesto que, y cito textualmente la última frase en tu comentario “Aún conservo el sentido del "tumor"…..
Aunque en tu honor, la última palabra yo quiero cambiarla por “humor”.

Deseo, y sé que cuando llegue la hora suprema lo conseguirás, y que en aquel momento te asistirá la Fuerza para enfrentarte a ella con una sonrisa y que de igual forma, emprenderás viaje hacia la última frontera con el honor de haber combatido por la Vida hasta tu último aliento.



Nos veremos, mi estimado aunque desconocido amigo de Blogger.

Ambos estamos citados en el mismo lugar y tenemos idéntico destino.
Recibe un profundo y cordial abrazo.
José Luís de Valero.