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lunes, 2 de abril de 2012

LUTERO, AZOTE DE LA IGLESIA CATÓLICA



Aprovechando que estamos en Semana Santa, fechas éstas en las que estamos acostumbrados a que en la tele nos flagelen con películas y panfletos afines a la Iglesia católica referentes a vidas de santos, romanos, crucifixiones, milagros ect, en este blog yo voy a romper el molde ofreciéndoos una película que versa sobre Martín Lutero, el monje agustino que le echó un par de cojones a la vida y un envite al Papado, al cual por cierto, derrotó.

No voy a entrar en detalles relatando la vida y obra del teólogo alemán Martín Lutero, de sobra conocida por la mayoría. Y el que no la conozca que la lea, coño, que el leer no ocupa lugar en el pensamiento. Además, viene a cuento recordar una frase del ya citado monje: “El pensamiento está libre de impuestos”, frase ésta con la que Lutero daba a entender, que la Iglesia católica que imperaba en el Sacro Imperio, no podía seguir percibiendo tributos del libre pensamiento del pueblo alemán.

Refiriéndome exclusivamente a la película que os ofrezco, creo que en parte es bastante parcial, porque al fin y al cabo está patrocinada y realizada por la mismísima Iglesia Luterana que como hace todo historiador religioso, selecciona qué hechos y cuáles no, pueden entrar en el guión.

Por ejemplo las doctrinas de Lutero ocasionaron cientos de miles de muertes, no ya sólo porque los protestantes generasen rebeliones y luchas fratricidas dentro del cristianismo, sino porque aunque se oculte en la película “Lutero”, nuestro hombre fue un antisemita convencido. Su anti judaísmo le llevó a escribir y a decir cosas como que “había que aplastar y quemar a esos gusanos venenosos y pedir que se quemaran y destruyeran sus casas, confiscando sus propiedades”.Todo esto y mucho más aparece en su libro “Sobre los judíos y sus mentiras” editado en 1543.

Por si todo esto fuera poco, Lutero tenía un ramalazo de Tomás de Torquemada de órdago, puesto que fue uno de los grandes responsables de las famosas persecuciones de brujas en la Europa Central. Todo lo que fuera magia lo concebía como obra del diablo, y así fueron quemadas vivas miles de personas en todo el país. La Inquisición española tiene más nombre y aunque no es menos culpable, sí es la que se lleva todos los palos, cuando no causó ni llegó a un 35 % de los crímenes producidos en otras partes de Europa. Evidentemente los luteranos no nos muestran a ese Lutero tal cual era, ya que en algunos momentos corren el riesgo de convertirlo en un nuevo Torquemada.

Como película “Lutero” es un drama de acción que transcurre en una de las épocas más revolucionarias de la historia (el paso de la Edad Media al Renacimiento) y muestra como las creencias de un solo hombre pueden cambiar el mundo. De igual manera lo hicieron los grandes tiranos y asesinos como Hitler y Cía.

De todas formas estamos ante una excelente película alemana dirigida por Eric Till en 2003, muy recomendable para los amantes del buen cine histórico, con una ambientación maravillosa, unos planos fantásticos, un guión de texto impecable y unos actores secundarios de lujo como Peter Ustinov (en su último papel) y Joseph Fiennes como protagonista principal dando vida a Martín Lutero. Otros personajes como Carlos V de Alemania y I de España y el Papa León X, quedan reflejados parcialmente difuminados.

Modestamente opino que toda la película en sí es una magistral obra de interpretación. Momentos cumbres son a mi parecer cuando Lutero viaja a Roma (minuto 21), la recaudación de impuestos procedentes de las “indulgencias” concedidas por la Iglesia (minuto 29) esta secuencia, verdaderamente genial, y su juicio ante Carlos V (1,10).

Se llamaban “indulgencias” a la facultad de convertir las penitencias merecidas por los pecados, en el pago de una multa a la Iglesia. El Papa León X, deseoso de obtener dinero para la construcción de la basílica de San Pedro, organizó, en 1515 una concesión de indulgencias en gran escala.

Los frailes dominicos recibieron el encargo de hacer propaganda en Alemania, lo que provocó el disgusto de los frailes agustinos, o sea que entre frailes iba la bronca. Entonces para abreviar trámites, el Papa confió la gestión financiera del timo de las “indulgencias” a los Fugger, banqueros de Augsburgo, que le dieron un carácter puramente comercial. Estirpe de banqueros que dicho sea de paso, andando el tiempo, cuando Felipe II, reinaba en España, sentaron sus reales en la madrileña calle de Atocha convirtiéndose en los banqueros de la Corona a la cual por cierto, hipotecaron hasta la médula.

Esta película tiene un metraje que se aproxima a las dos horas de duración, (1 hora, 57 minutos) por lo que para su perfecta visualización os recomiendo ampliéis la pantalla del reproductor (pantalla completa). ATENCIÓN: No pulséis en el símbolo de YouTube, puesto que abriréis su reproductor y entonces la película sufrirá tirones y esperas interminables hasta que cargue el buffer.
Ya me daréis vuestra opinión.
Que la disfrutéis.